Cine, teatro y fotos, soportes de la memoria histórica paraguaya
Varios soportes artísticos, como el lenguaje audiovisual o las artes escénicas se pueden usar como registro de la "memoria histórica". Así lo aseguran artistas que apuestan a no dejar en el "olvido" pedazos de valor histórico.
La "memoria histórica" es una fuente de inspiración para muchos profesionales del ámbito artístico en Paraguay, quienes a través de sus obras plasman una parte de los recuerdos del pasado de una colectividad para volverlos frescos y presentes para las nuevas generaciones.
Una profesional que trabaja la "memoria histórica" es la realizadora Paz Encina, quien desarrolló el proyecto de instalación pública y videoarte Notas de Memoria.
Mediante un recorrido público por el microcentro de Asunción, realizado en diciembre último, la creadora buscó retomar dramáticos sucesos de la dictadura stronista, con motivo a los 20 años del hallazgo del Archivo del Terror.
"Percibo una suerte de eclipsamiento de la memoria, ya que vemos cotidianamente la intención de negar o esconder hechos, asociados –en el caso de mi trabajo– al terrorismo de Estado que atravesó el Paraguay entre 1954 y 1989", señala.
Enfatiza que los ciudadanos deben luchar para mantener viva la "memoria" y trasladarla a la esfera pública. "Pienso que el arte, desde la manifestación de la imagen y el sonido, es una vía fundamental (para reavivar la memoria)", dice la realizadora de Hamaca paraguaya.
La cineasta Renate Costa confirma que el cine documental, al cual se dedica, "es un refugio para la memoria".
"Los que nos dedicamos a filmar la realidad sentimos una responsabilidad fuerte con la historia. Rodamos un presente que al filmar ya es memoria, ya es pasado", cuenta.
Ella plantea que quizás la "frágil memoria de los paraguayos" esté provocada por la falta de imagen. "Casi no hay registros de nuestra población en siglos, donde la fotografía y el fílmico registraron personas, barrios, vestimentas, comidas, tradiciones. ¿Por qué hoy no nos miramos más?", manifiesta con preocupación.
Para Costa, la falta de memoria puede ser también por la "falta de aceptación", aspecto que plantea en Cuchillo de Palo. "Mi filme encara una historia que nuestra memoria histórica quiso enterrar: la de los 108", afirma, detallando que el cine documental sirve como un "un archivo de memoria viva".
El director y dramaturgo Agustín Núñez coincide que Paraguay es un país sin memoria. "A través de mi obra 108 y un quemado, quise expresar el grito silencioso de miles que en el país sufren discriminación e injusticia", manifiesta. Cuenta que partió de un crimen cuya manipulación del hecho desató "la represión stronista en contra del que pensara diferente". El episodio que plasmó en su trabajo "es solo una analogía hacia lo que sufren otras personas dentro de nuestra sociedad, como mujeres, indígenas y otros".
Asimismo, soporte fotográfico de desaparecidos de la dictadura de 1954-1989 pueden verse en el Museo de la Memoria (Chile 1.066 casi Manduvirá).
Por Sergio Noé UH DIGITAL
zona urbana paraguay 2013



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